Odorico Paraguaçu, un político corrupto y lleno de artimañas, es electo alcalde de la pequeña ciudad -ficticia- de Sucupira gracias a que en su campaña prometió construir un cementerio.
Su postulación es en realidad accidental. La candidatura de Odorico surge luego del asesinato de quien entonces era el alcalde, para quien no se contaba con una "cristiana sepultura". El repentino resurgimiento de la figura de Paraguaçu me recordó a varios personajes políticos argentinos, muy oportunistas.
Pero la popularidad del nuevo alcalde se ve afectada por dos cosas: 1. No hay un muerto para inaugurar la magnífica obra. 2. La oposición de un "jornal marrom", muy sensacionalista.
La sátira dirigida por Guel Arraes plantea temas políticos, históricos y culturales muy interesantes. El manejo de los medios -incluso el uso de la pauta oficial-, el enfrentamiento izquierda - derecha, el uso político de hechos desgraciados, la utilización de los recursos del estado, el cuidado de la imagen, el sexo y la política, y la ambición de poder.
Es increíble la vigencia de los temas que trata. En realidad, la película es una adaptación de una telenovela brasilera de 1973, que a su vez se inspiró en una obra teatral, Odorico, o Bem-Amado ou Os Misterios do Amor y da Morte, escrita en 1962.

0 comentario(s):
Publicar un comentario