"Yo me dormí". "La película es innecesariamente larga pero las actuaciones son excelentes". "Tenes que dormirte una siesta antes". Todas estas referencias sobre "El árbol de la vida" tienen su cuota de verdad. Pero definitivamente es un film que hay que ver.
La fotografía y el guión la convierten en algo totalmente diferente. Es muy importante también el sonido. Y los actores, todos, están muy bien. Excelentes.
Es una película que pone el ojo en el detalle, en lo pequeño; pero también en lo gigante y misterioso que es el universo.
Por momentos queres volver a ser un chico. Después queres ser papá. El misterio de la naturaleza. La gracia de ¿Dios? El debate vertebral.
De a ratos sos el centro del mundo; y minutos después sos solo un punto imperceptible e insignificante. Otra vez, el misterio. Te atrapa de a ratos. Y de a ratos te harta.
Pocos se levantaron de sus butacas. Varios se rieron durante y después de la función. Otros la aplaudieron. Lo mismo pasa cuando hablas con alguien que ya la vio. Eso es lo que también la hace interesante. Qué vio el otro que le gusto tanto; qué se perdió el que la criticó.
Duerman antes, coman poco, ropa cómoda y arriésguense.
Germán Angeli
Era uma vez
Sigo explorando el cine de Brasil y encuentro películas que, desde mi ojo cinéfilo poco experimentado, me agradan, me conmueven, o me desprende algún tipo de inquietud o idea.
Hace poco recomendé O Bem Amado pero también vi las "clásicas" -para nosotros, los argentinos, que conocemos poco de la cinematografía brasilera- como Cidade de Deus o Carandiru, films que en general se pueden encontrar en cualquier videoclub de barrio (de los pocos que quedan). Todas las mencionadas son recomendables.
Ahora me gustaría hablarles sobre Era uma vez, un drama dirigido por Breno Silveira. Es, en verdad, la historia de amor entre Dé (Thiago Martins) y Nina (Vitória Frate). Él nació y vive en Cantagalo, una favela que separa las playas de Ipanema y Copacabana, y trabaja en un quiosco en la playa, justo en frente del departamento en donde vive Nina.
| Puntaje: |
O Bem Amado
Odorico Paraguaçu, un político corrupto y lleno de artimañas, es electo alcalde de la pequeña ciudad -ficticia- de Sucupira gracias a que en su campaña prometió construir un cementerio.
Su postulación es en realidad accidental. La candidatura de Odorico surge luego del asesinato de quien entonces era el alcalde, para quien no se contaba con una "cristiana sepultura". El repentino resurgimiento de la figura de Paraguaçu me recordó a varios personajes políticos argentinos, muy oportunistas.
| Puntaje: |
Víctor Hugo, el editorialista de Gvirtz
Mucho se especuló en algunos medios sobre una supuesta operación de Perfil y los "medios opositores" por brindar cobertura a un tema que, aunque lo nieguen, es de interés periodístico: los seis prostíbulos en departamentos que pertenecen a un juez de la Corte Suprema.
Antes de que Perfil.com publicara la primicia, nos pusimos en contacto con el magistrado en más de una oportunidad, por teléfono y vía e-mail. Nunca contestó: pedíamos que aclarara la situación. El hecho de que, hasta ese entonces, en uno de sus departamentos funcionara un prostíbulo, merecía una aclaración.
Desde los medios oficialistas acusan a Perfil.com y Libre primero, y a La Nación y Clarín después de "operar" en contra del juez. Pero el contraataque de los voceros del kirchnerismo, en lugar de proteger sus intereses (no manchar la reputación de una Corte prestigiosa creada en la gestión del ex presidente), provocó un efecto boomerang: potenció una discusión y magnificó el tema: Todo, en base a especulaciones inútiles.
Antes de que Perfil.com publicara la primicia, nos pusimos en contacto con el magistrado en más de una oportunidad, por teléfono y vía e-mail. Nunca contestó: pedíamos que aclarara la situación. El hecho de que, hasta ese entonces, en uno de sus departamentos funcionara un prostíbulo, merecía una aclaración.
Desde los medios oficialistas acusan a Perfil.com y Libre primero, y a La Nación y Clarín después de "operar" en contra del juez. Pero el contraataque de los voceros del kirchnerismo, en lugar de proteger sus intereses (no manchar la reputación de una Corte prestigiosa creada en la gestión del ex presidente), provocó un efecto boomerang: potenció una discusión y magnificó el tema: Todo, en base a especulaciones inútiles.
| Puntaje: |
Las preguntas de los ADN que ni Abuelas ni Clarín pueden contestar
Aunque uno quiere confiar en la Justicia, escucha todas las voces, las "Dos Voces" (Clarín y 6.7.8), y sacar una conclusión, hay una sola cosa que me queda en claro en este momento sobre la indentidad de los hijos de la dueña de Clarín: sabemos poco y nada.
Descartamos que las dos familias querellantes y otros cincuenta casos de familiares de desaparecidos no tienen ningún vínculo genético con Marcela y Felipe Noble Herrera.
"Importante avance", en términos de Daniel Filmus, incluso siendo negativo el resultado. No lo veo así. Siento que estamos en la misma situación que hace una semana, o peor: con nuevas dudas, aún difíciles de dimensionar, sobre un caso al que no le veo fin.
| Puntaje: |
Tengo algo que deciros
Ayer vi "Tengo algo que deciros" (Mine Vaganti). El filme italiano es una comedia dramática sobre la homosexualidad de Tomasso, el hijo menor de una familia ultra conservadora.
Tiene momentos de baches. Un ritmo un poco "ciclotímico", pero en líneas generales es interesante. Además, siempre es bueno salirnos un rato de Hollywood.
Párrafo aparte merece la música. Pero debe ser esa cuestión familiar, de mi ascedencia, que tiene ese no sé qué que hace que me encante.
Me gustó.
Tiene momentos de baches. Un ritmo un poco "ciclotímico", pero en líneas generales es interesante. Además, siempre es bueno salirnos un rato de Hollywood.
Párrafo aparte merece la música. Pero debe ser esa cuestión familiar, de mi ascedencia, que tiene ese no sé qué que hace que me encante.
Me gustó.
Crítica en IMDb
Crítica en CriticsCinema
| Puntaje: |
Las Islas, últimas funciones

Ayer fui a ver Las Islas, en el Teatro Alvear. La explicación e interpretación de la obra se la dejo a Federico Irazábal, que escribió esta columna para La Nación.
Describir esta experiencia teatral es complejo y no es lo que más me interesa resaltar. Me llamaron la atención tres actuaciones: la del protagonista, Diego Velázquez, en el papel de Felipe Félix, en un monólogo con el telón de fondo sobre el valor de defender las Malvinas; la de Analía Couceyro, en el papel de Gloria, una mujer secuestrada, abusada y torturada por el mayor Arturo Cuervo, con quien tuvo dos hijas con capacidades diferentes; y la de Luis Ziembrowsky, el empresario alemán que le encarga a Felipe investigar la muerte de su hijo durante la Guerra.
| Puntaje: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
